domingo, 7 de diciembre de 2008

"Ahora ya soy mayor". Entrevista íntegra tomada de elpais.com



Curtida desde niña en los platós de cine, la intérprete (Nueva York, 1984) ha pasado de musa de Woody Allen a personaje de cómic en 'The Spirit', última película de Frank Miller. Recién casada, asegura que ya es una adulta.
Trabaja en el cine desde los 10 años. Así que Scarlett Johansson está de vuelta de muchas extravagancias que otras estrellas de su generación llevan a gala. En el rodaje de su segundo filme, Causa justa, Laurence Fishburne le dijo que tenía que escoger entre ser una actriz o una estrella de cine. Y Johansson ha seguido a rajatabla aquella decisión. La notoriedad es un daño colateral de lo fundamental, la interpretación: "No provoco grandes rumores, no tengo una vida alocada. Encima, me he casado [el pasado septiembre, con otro actor, Ryan Reynolds]. No siento que la percepción pública de mi figura se aleje mucho de lo que soy, una actriz, y de ahí viene mi fama".

De esa forma, discreta, pasó la neoyorquina por Madrid esta semana, una parada más en el tour de promoción de The Spirit. La mejor descripción física de la actriz la hace Woody Allen en su libro de entrevistas con Eric Lax: "Es sensual. Tiene un rostro maravilloso, lleno de personalidad y precioso, y un cuerpo fantástico, y la suma de todo ello no se puede cuantificar, como tampoco se podría cuantificar en el caso de Marilyn Monroe". La aludida no puede evitar reírse: "Le pagaré bien por el cumplido. En realidad, es imposible tener perspectiva de una misma. Porque vives contigo todos los días. Te ves en el espejo...".
-Da la sensación de que Woody Allen (con quien ha rodado tres filmes) habla con usted más que con el resto de los mortales. ¿Es así? ¿Habló con él el 1 de diciembre, por su cumpleaños?
-Cuando eres un icono cinematográfico y un personaje famosísimo te haces más introvertido. Woody es una persona muy tímida, que tiene una faceta pública. Claro que le llamé ayer, somos amigos. La gente espera algo diferente de actores y directores por sus profesiones. Sí, hacemos películas, intentamos expresarnos a través de ellas, las promocionamos, pero luego volvemos a nuestra vida privada, como todo el mundo.
En parte es mentira. Y Johansson lo reconoce. Entre otros beneficios de su profesión está su posible influencia en el público. Ella participó en el video musical Yes, we can, de apoyo a Barack Obama, e hizo campaña por el ya presidente electo. "Todos tenemos opiniones políticas. Nunca le he dicho a la gente por quién tiene que votar. Pero sí he aclarado a quién apoyo. Y desde luego muchos votantes han pensado lo mismo. Como actriz, tienes acceso a unas tribunas, y para mí era importante usar esas oportunidades. Me preocupa lo que me rodea". Por lo tanto, en este planeta rendido a los pies de Obama será feliz. "Me ilusiona cómo está formando su administración: esa mezcla de juventud y experiencia con nombres como los de Joe Biden o Hillary Clinton. Son tiempos emocionantes para nosotros y para todo el mundo... Sé que esto se ha dicho mucho en anteriores ocasiones pero de verdad pienso que ahora sí vivimos un cambio mundial. Obviamente, hay una crisis, aunque con Obama vivimos la oportunidad de que el votante esté involucrado en las decisiones del gobierno. Hemos sufrido una larga, larga Administración que se ha desentendido de los estadounidenses".
Otro de esos peajes de la fama es el último fenómeno MySpace, la cantante Kate Perry, que le ha dedicado a sus labios el tema Kiss the girl. "No es extraño si pensamos que nos movemos en una cultura que se fija mucho en las estrellas de cine. Desde luego hay momentos en los que paras, piensas y te lo planteas: esto sí que es raro". También destaca en lo extraño su buena relación con su madre -por ese lado familiar lleva sangre polaca; su padre es descendiente de daneses-, que es su representante: "Nadie va a cuidar más y mejor mi carrera que ella. Sé que para otros ha sido un desastre, que aconsejan no mezclar los negocios con la familia. Pero me siento muy cercana a ella: y es dura cuando debe serlo". Melanie Sloan ha estado detrás de las hábiles elecciones cinematográficas de su hija: Manny & Lo, El hombre que susurraba a los caballos, Ghost world, El hombre que no estaba allí, Lost in translation, La joven de la perla, los tres Allen... "Desde cría he estado en proyectos muy creativos, diferentes y divertidos. Y como mi voz se hizo grave muy pronto, nunca me consideraron para papeles de rubia tontita y ligera. Tampoco me atasqué en un rol. Por eso la transición de actriz infantil a intérprete adulta no ha sido difícil. Ahora soy mayor, me he casado, intento aprender algo cada pocos días... Ahora me siento independiente, que he entrado en la edad adulta. He trabajado duro para estar aquí y espero que haya servido para seguir en esta industria, para envejecer en ella y encontrar papeles de treintañera, cuarentona, cincuentona... No quiero encasillarme en joven bomba sexual".
¿Algún ejemplo a seguir? "Bette Davis, ojalá siguiera su senda. Ella luchó por salir de la esclavitud de los estudios, porque se escuchara su propio criterio. Logró apartarse del rol de mujer fatal y mostrar su propia vulnerabilidad".
Y en este encontrarse llega The Spirit, un extraño proyecto para alguien que ha nadado en el cine de autor. The Spirit, la historia de un policía que resucita tras su muerte, adapta al cine el tebeo homónimo de Will Eisner, un revolucionario en su arte. Tras las cámaras, otro comiquero, Frank Miller, que usa una estética muy cercana a Sin City, filme que Miller codirigió. A Johansson, analfabeta confesa en el mundo de los cómics y las novelas gráficas, le ha tocado el personaje de Silken Floss, una científica aliada del malo de la función, Octopus (Samuel L. Jackson). "Cuando me reuní con Frank, era un personaje pequeño. Yo estaba muy interesada en trabajar con él y me puse a su disposición. Me respondió que le diera un poco de tiempo para desarrollar el papel, y lo hizo. Ha sido agradable encarnar a una mujer con un lado oscuro, con toques graciosos y cáusticos. Frank es un visionario muy puntilloso. Eso me ayudó mucho en el rodaje. Por ejemplo, teníamos el story board en un gran tablero con el planning diario. Todos estábamos muy comprometidos. Por ese grado de complicidad parecía un proyecto pequeño aunque fuera una gran producción: rodábamos en tres sets a la vez, con mucha pantalla verde para que luego se añadieran todos los efectos... A mí me sacaba un poco de quicio esos momentos en los que debes interactuar con cosas que no están delante de ti. Pero así son estos filmes".
Para acabar -y después de reconocer que su compañero de reparto en Scoop, Hugh Jackman, nuevo hombre más sexy del mundo, "está muy, muy arriba en mi listado de sexys" y congratularse de los premios que Penélope Cruz comienza a recoger en su carrera hacia el Oscar por Vicky Cristina Barcelona "fue un rodaje fantástico, le deseo lo mejor"-, algo de música. Johansson sacó en mayo el disco Anywhere I lay my head, un álbum de versiones de temas de Tom Waits, en el que hacía hasta un dueto con David Bowie. "Tengo en mente un segundo disco, pero no estoy en ello. ¿Qué escucho ahora? Obviamente, el último trabajo de TV on the radio
[el líder en la sombra del grupo, David Sitek, produjo el álbum de Johansson], y todo tipo de música, como Leonard Cohen. Pero por placer. Si grabo un nuevo disco, tengo que buscar mi propio sonido y debo comprometerme en este esfuerzo. Y me gustaría hacerlo".

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